Es lo que tiene el verano, se suelen hacer escapaditas a un lado y a otro, o al menos se intenta. Personalmente se me han juntado 3 viajes en tren en poco tiempo. Y en ellos siempre se ponía al menos una película…
He tenido la ocasión de comprobar lo tristes que suelen ser los subtítulos de las películas. En demasiadas ocasiones no concuerdan datos (cifras, fechas, etc) que se escuchan con las que se leen, además de esto muchas expresiones no son las mismas y pueden interpretarse de una manera distinta a la intención original.
Puedo llegar a entender que para doblar la película a un idioma u otro se hagan ciertos cambios para que lo que vemos y escuchamos esté sincronizado y no parezca un anuncio de esa amiga de las madrugadas, Teletienda. Donde si coincide que suena una voz y se ve al supuesto testigo (de la eficiencia del aparato en cuestión) mover la boca a la vez, será pura casualidad. Debe ser que ya han invertido demasiado en el doblaje y a la hora de escribir los subtítulos se ponen perezosos.
Repito excesivamente a menudo esta frase pero: ¡¡¡Cuánto cuesta hacer las cosas bien!!!